Caso Caja Chica: Fiscalía sigue la ruta del dinero de Venezuela y el correísmo entra en crisis
Publicado el: 04/02/2026Cuando un escándalo de corrupción empieza a tomar forma, hay una regla clásica en el mundo judicial que rara vez falla: “sigue la ruta del dinero”. En el caso Caja Chica, que estalló públicamente el 27 de enero, esa ruta se ha convertido en un mapa político de alto voltaje, con un ingrediente que cambia por completo el tablero: la colaboración con la Fiscalía de uno de los cuadros más sensibles del correísmo, el exfuncionario de inteligencia Santiago Díaz Asque.
Su declaración no solo compromete nombres, estructuras y mecanismos. Lo más grave es el punto central que puso sobre la mesa: dinero trasladado desde Venezuela hacia Ecuador por orden de Rafael Correa. La frase, en el contexto actual, tiene el potencial de convertirse en el testimonio más corrosivo para la narrativa histórica de la Revolución Ciudadana.
El “baño de verdad” y la confesión que sacudió a la RC
El viernes pasado, Díaz Asque acudió a rendir versión en Fiscalía. Al salir, ofreció una breve declaración, aparentemente escrita, con dos ideas que son importantes:
1. Reconoce el traslado de dinero desde Venezuela al Ecuador.
2. Afirma que su vida y la de su familia corren riesgo.
Sus palabras fueron directas:
> “Yo he venido a dar la versión sobre el caso Caja Chica, porque el país necesita un baño de verdad. Yo trasladé por disposición del presidente Correa dinero desde Venezuela al Ecuador. Lo segundo la vida mía y de mi familia corren riesgo…”
La carga de esta afirmación no está solo en lo que dice, sino en quién lo dice: un hombre que estuvo dentro de la estructura dura del correísmo, vinculado a la inteligencia estatal y al aparato político-operativo.
¿Qué investiga la Fiscalía en el caso Caja Chica?
Aunque el expediente se investiga desde hace meses, lo que ha trascendido indica una línea clara: la llegada de dinero desde Venezuela para financiar la campaña presidencial de Luisa González y Andrés Arauz en 2023, bajo un posible esquema de:
* lavado de activos
* lavado de divisas
* financiamiento político ilegal
En otras palabras: no se trata únicamente de una denuncia política, sino de un caso que apunta al corazón del sistema electoral y al control de recursos en campaña.
Los nombres bajo investigación: el círculo político, jurídico y económico
El caso no se limita a un solo actor. La lista de investigados y señalados incluye figuras de peso en el correísmo, tanto por sus roles políticos como por su cercanía histórica con Rafael Correa:
* Suad Manzur, exsuperintendenta de Bancos y abogada vinculada a Correa.
* Bibián Hernández, abogada con orden de prisión en el caso Amistad (lavado de activos).
* Patricio Ochoa, asambleísta de la Revolución Ciudadana.
* Patricio Rivera y Fausto Herrera, exministros de Economía de Correa y actualmente asesores del gobierno de Maduro-Rodríguez.
La hipótesis fiscal sería contundente: el dinero investigado provendría del régimen de Nicolás Maduro.
Del Sistema Sucre a Caja Chica: una ruta que ya había sido advertida
La “ruta del dinero” entre Venezuela y Ecuador no es una sospecha nacida ayer. Tiene antecedentes que se remontan al menos a 2021, cuando la Comisión de Fiscalización presidida por Fernando Villavicencio emitió un informe sobre el uso del Sistema Sucre como mecanismo para lavar dinero venezolano.
En esa investigación se mencionó cómo ciertas estructuras asociadas al caso Foglocons (relacionado con Alex Saab) habrían servido para mover recursos, y se afirmó que:
* al menos 70.000 dólares vinculados a la empresa Inconeg habrían terminado en campaña.
Más allá del monto, lo relevante era la arquitectura: un sistema diseñado para ocultar origen, destino y finalidad política del dinero.
El caso PDV y la advertencia de 2025: “Si cae Maduro, cae el financiamiento”
En el actual gobierno, desde la última campaña electoral ya circulaba un caso paralelo: PDV, en el que se sostenía que habrían llegado recursos para financiamiento político, incluso a través de conexiones familiares de figuras del correísmo.
En abril de 2025, José Julio Neira mencionó que existirían vínculos con:
* políticos
* contratos públicos
* minería ilegal
* uso indebido del poder
Y dejó una frase que hoy, con Caja Chica, cobra una dimensión inquietante:
> La caída de Maduro sería también la caída del financiamiento al correísmo.
La guerra interna: Luisa González vs. Marcela Aguiñaga
Si el caso Caja Chica ya era grave, su efecto más inmediato ha sido otro: fracturar públicamente a las autoproclamadas lideresas de la Revolución Ciudadana.
El conflicto es directo entre:
* Luisa González, candidata presidencial en 2023.
* Marcela Aguiñaga, presidenta de RC5 en 2023 y actual prefecta del Guayas.
Y el choque gira alrededor de una pregunta explosiva:
¿Quién era responsable del manejo económico de campaña?
Luisa González intentó instalar la idea de que Aguiñaga, como presidenta del partido, debía responder por el manejo económico. Pero Aguiñaga respondió con seguridad que, según la ley, esa responsabilidad sería “exclusiva” del candidato.
El problema para ambas es que la ley electoral no se presta para discursos simples.
Lo que dice la ley: responsable económico y responsabilidades solidarias
La normativa establece que quienes participan en elecciones deben:
* inscribir al responsable del manejo económico
* reconocer que esta persona es encargada de administrar los recursos de campaña
* mantener ese rol incluso después de terminada la campaña
Además, se define un esquema de responsabilidad solidaria, donde aparecen:
* el jefe de campaña
* la organización política
* el procurador común (si hubo alianza)
En otras palabras: nadie sale limpio solo por pasarle la culpa a otro.
“Ni un centavo”: la defensa absoluta de Luisa González
Luisa González ha optado por una defensa total, sin matices:
> “Ni un centavo siquiera ha ingresado a la Revolución Ciudadana, a la campaña de Luisa González… desde Venezuela”.
Sin embargo, cuando se le consultó cuánto se gastó realmente en campaña, dijo no recordarlo, aunque aseguró que todo fue reportado al CNE.
En casos de lavado o financiamiento ilícito, esa respuesta abre una grieta: una cosa es lo que se reporta, y otra lo que se gasta realmente.
Correa entra al fuego: de “diosa del Olimpo” a “nunca debió estar”
Como era inevitable, Rafael Correa también intervino en la disputa interna. Lo llamativo es el giro personal: antes elogiaba a Aguiñaga como “diosa del Olimpo”, pero ahora la descalifica sin rodeos:
> “¡Qué bien que se fue, porque NUNCA debió estar!”
Este tipo de reacciones suele ser síntoma de dos cosas:
1. pánico político
2. búsqueda urgente de culpables internos
Y cuando un movimiento entra en modo “supervivencia”, las lealtades se evaporan.
La pista internacional: inteligencia de EE.UU. y la afirmación de Noboa
La sospecha de financiamiento venezolano no solo circuló en Ecuador. El texto señala que investigaciones de EE.UU. sobre el gobierno de Maduro habrían aportado nuevas pistas.
Incluso el presidente Daniel Noboa afirmó públicamente que existía un informe de inteligencia estadounidense que indicaba que:
> Venezuela financió gran parte de la campaña de Luisa González.
Noboa añadió además que el nivel de gasto fue notorio e “impresionante”.
Este detalle es clave porque eleva el caso a una dimensión geopolítica: no sería solo un delito electoral, sino una operación de influencia extranjera.
El papel del CNE, ADN y la Asamblea: presión institucional
El oficialismo también ha buscado mover el tema por vías institucionales:
* ADN pidió al CNE investigar el financiamiento de campaña.
* La Comisión de Transparencia de la Asamblea, presidida por una asambleísta oficialista, impulsó un proceso de investigación.
Esto convierte el caso Caja Chica en un conflicto con tres frentes simultáneos:
1. Fiscalía (penal)
2. CNE (electoral)
3. Asamblea (político)
El rol de Santiago Díaz Asque
Aquí está el giro más duro del caso.
Díaz Asque no era un militante cualquiera. Fue parte de:
* SENAIN, el aparato de inteligencia del correísmo
* la estructura de fuerza operativa del gobierno de Correa
* los cuadros mencionados por Andrés Arauz en conversaciones periciadas dentro del caso Ligados
Ese caso revelaría cómo la RC5 habría manejado de forma ilícita hilos dentro del Consejo de Participación Ciudadana.
Además, Díaz fue:
* procurador de campaña de Andrés Arauz con UNES
En esa misma órbita electoral participaron personajes conocidos como “los tetones de la piscina”, Ronny Aleaga y Leonardo Cortázar.
Hoy, Díaz Asque está preso, acusado de violación a una menor de edad y llamado a juicio por ese delito. Pero su nuevo rol lo coloca en otro plano: colaborador y delator de los manejos opacos del correísmo.
¿Por qué el caso Caja Chica puede ser el más peligroso para la RC?
Porque combina tres elementos que suelen destruir estructuras políticas:
1) Dinero extranjero
Si se prueba que hubo financiamiento del régimen de Maduro, el impacto sería devastador.
2) Lavado de activos
No se trata de “aportes”, sino de un posible delito financiero.
3) Guerra interna
Cuando los líderes se acusan entre sí, el movimiento pierde cohesión y credibilidad.
El caso Caja Chica ya no es solo un expediente judicial. Es una crisis política con ramificaciones electorales, internacionales y personales.
La Fiscalía sigue la ruta del dinero. Pero el correísmo, en paralelo, parece estar siguiendo otra ruta: la del desgaste interno, la desconfianza y el fuego cruzado.
Y en el centro de todo, como pieza inesperada, aparece Santiago Díaz Asque: un hombre que pasó de ser parte del aparato duro del correísmo a convertirse en su testigo más incómodo.
En política, pocas cosas son tan letales como un exaliado que conoce el sistema desde adentro… y decide hablar.
Foto: Captura TC Televisión.
Comparte esta noticia en tu:

Este artículo se ha leído: 3298 veces.